SecundariaNovela de formación y violencia institucional · 1963

La ciudad y los perrosResumen y personajes

Mario Vargas Llosa

El robo de un examen y la muerte de un cadete revelan un colegio militar donde la fuerza y el silencio protegen abusos.

Desde 15 años, con acompañamiento por violencia, humillaciones y sexualidad. 5 · 10 · 20 min
Ilustración del resumen de La ciudad y los perros del canal Ya me lo leí
Convivencia y acoso escolarPoder y libertadJusticia y desigualdad
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Un colegio enseña reglas que se contradicen

En el colegio militar Leoncio Prado, en Lima, conviven adolescentes de diferentes lugares y clases sociales. La institución promete disciplina, pero la vida cotidiana incluye humillaciones y agresiones. A los recién llegados los llaman perros y los someten a abusos. Algunos cadetes forman el Círculo, un grupo dirigido por el Jaguar que busca protegerse y también dominar a los demás.

Alberto, apodado el Poeta, escribe cartas y relatos para sus compañeros. Ricardo Arana, llamado el Esclavo, es más tímido y queda en una posición vulnerable. Un robo cambia la convivencia: Cava entra en las aulas para conseguir las preguntas de un examen de química y deja una señal que permite descubrir la intrusión. Los oficiales castigan a toda la sección mientras nadie reconoce lo ocurrido.

Ricardo quiere salir para ver a Teresa, una joven a la que aprecia. Pide a Alberto que le lleve un mensaje, pero este también empieza a visitarla sin contárselo. Desesperado por recuperar las salidas, el Esclavo delata a Cava. El cadete es expulsado y el grupo busca a quien rompió su ley de silencio. La disciplina oficial y las reglas clandestinas empiezan a chocar de manera peligrosa.

La muerte que la institución no quiere investigar

Durante unas maniobras militares, Ricardo recibe un disparo y después muere. El colegio lo presenta como un accidente. Alberto sospecha que el Jaguar lo mató por venganza y decide hablar con el teniente Gamboa. Además de su acusación, revela prácticas de los cadetes que la institución había permitido o no quería reconocer públicamente.

Gamboa intenta investigar, pero sus superiores quieren evitar un escándalo. Usan los escritos de Alberto para amenazarlo con expulsión y vergüenza familiar. El joven retira la acusación. La versión oficial conserva el accidente y Gamboa es trasladado. La institución castiga a quien insiste en conocer la verdad, en lugar de proteger una investigación que podría afectar su prestigio.

El Jaguar admite después ante Gamboa haber disparado, pero el oficial ya no consigue cambiar el cierre del caso. El relato continúa hacia otras vidas: Alberto regresa a un entorno cómodo y el Jaguar se casa con Teresa, vinculada también a su infancia. La novela deja abierta la dificultad de juzgar un cambio personal cuando existe una muerte sin justicia. Su denuncia no se limita a un alumno cruel: muestra una cultura que enseña a confundir fuerza con valor y que puede proteger la violencia mediante el silencio.

El Círculo reproduce lo que dice combatir

El grupo nace como respuesta a agresiones que los nuevos alumnos sufren. Esa necesidad de protección no impide que después utilice la fuerza para establecer su propia jerarquía. La novela muestra cómo una respuesta al abuso puede terminar repitiéndolo si el criterio principal sigue siendo dominar antes de ser dominado.

El Jaguar obtiene autoridad porque no acepta fácilmente la humillación y sabe imponer miedo. Ricardo, en cambio, recibe un apodo que lo coloca por debajo de los demás. Las etiquetas organizan expectativas: unos deben demostrar dureza, otros parecen disponibles para la burla. El colegio no ofrece un espacio suficiente para cuestionar esa división sin riesgo de recibir otro castigo.

Alberto se mueve entre grupos mediante su escritura y sus relaciones. Su amistad con Ricardo tiene límites y contradicciones, como muestran las visitas a Teresa. El personaje puede intentar denunciar una injusticia y haber actuado de manera desleal en otro asunto. La novela conserva esas mezclas para evitar figuras completamente heroicas o culpables de todo.

Dos formas de entender la disciplina

Gamboa cree en reglas que deben aplicarse incluso cuando resulten incómodas para los superiores. La dirección prefiere una apariencia de orden que evite preguntas públicas. La diferencia muestra que obedecer una institución no siempre significa defender sus mejores principios. Investigar puede ser tratado como deslealtad cuando el prestigio pesa más que una vida.

La amenaza contra Alberto revela una forma de control. Sus escritos pasan de ser una práctica tolerada entre cadetes a convertirse en recurso de presión. La institución elige qué problema destacar para cerrar otro más grave. La vergüenza familiar y el temor a perder oportunidades ayudan a conseguir que el joven calle.

El traslado de Gamboa permite entender el costo de insistir. No recibe reconocimiento por tratar de aclarar una muerte. El sistema lo aparta, mientras otros continúan sus vidas sin una respuesta pública suficiente. La disciplina queda convertida en un medio para conservar jerarquías, no necesariamente para asumir responsabilidades.

Publicada en 1963, la novela utiliza cambios de voz, recuerdos y escenas de la ciudad para ampliar el mundo del colegio. Los cadetes llegan con historias previas y expectativas sociales distintas. El lector debe relacionarlas sin reducir todas las conductas a un único origen. La violencia se aprende y se sostiene mediante decisiones de personas y de estructuras que podrían responder de otro modo.

Una educación que confunde dureza y valor

Las humillaciones se justifican como una manera de formar hombres resistentes. Esa explicación vuelve sospechoso el miedo y dificulta pedir ayuda. Un alumno puede aprender que mostrar dolor equivale a perder posición. La novela examina el costo de esa idea: la capacidad de dañar termina pareciendo una prueba de madurez y pertenencia.

El apodo perros anuncia una jerarquía desde la entrada. Antes de conocer a una persona, el grupo ya le asigna un lugar. Los bautizos violentos no son solo episodios separados; enseñan qué puede hacerse a otros y qué se espera soportar. La institución participa cuando permite que esos procedimientos sigan existiendo detrás de su discurso de disciplina.

Reconocer esta cultura no significa que todos los alumnos respondan igual. Algunos atacan, otros negocian y otros se aíslan. Las diferencias permiten preguntar qué recursos tiene cada uno y qué precio pagaría por negarse. La novela muestra un ambiente que limita opciones sin convertir esas limitaciones en una absolución automática de cada acto individual.

El robo crea un conflicto de lealtades

Cava actúa dentro de una red que necesita mantener secreto. Cuando aparece el castigo colectivo, los compañeros deben elegir entre obedecer a los oficiales o conservar las reglas del grupo. La verdad deja de funcionar como un valor sencillo: puede dar una salida y provocar una represalia. Esa tensión explica la presión que recibe Ricardo.

El Esclavo desea recuperar un vínculo con la ciudad y con Teresa. Su decisión no nace de una teoría sobre disciplina, sino de una necesidad concreta de salir. El relato permite comprender ese motivo y observar cómo los demás lo reducen a traición. Una etiqueta borra la experiencia que llevó a actuar y facilita convertir a alguien en objetivo de venganza.

Alberto conoce una parte de esa vulnerabilidad, pero no es un amigo sin intereses propios. Sus visitas a Teresa introducen una deslealtad que Ricardo ignora. La novela hace que el lector sepa algo que un personaje no sabe. Esa diferencia vuelve más compleja la denuncia posterior: intentar hacer justicia no borra las contradicciones desde las que alguien habla.

Una muerte necesita algo más que una versión cómoda

La explicación del accidente protege a la institución porque evita examinar sus condiciones internas. Alberto propone otra posibilidad que debería investigarse. El problema no consiste en aceptar su acusación sin pruebas, sino en permitir una búsqueda seria. La dirección prefiere cerrar antes de conocer todo lo que esa búsqueda podría revelar.

Gamboa intenta sostener una relación entre autoridad y responsabilidad. Sus superiores hacen depender el orden de que ciertas preguntas no lleguen demasiado lejos. El contraste ayuda a distinguir institución y conducta: se puede defender una regla común precisamente al cuestionar una decisión de quienes mandan. La obediencia pierde valor moral cuando exige ocultar un daño.

La confesión del Jaguar llega cuando el caso ya está clausurado. Ese momento muestra que una verdad conocida por personas concretas puede no convertirse en verdad reconocida públicamente. Los procedimientos, los intereses y las decisiones sobre qué registrar importan. La novela no permite pensar que decir una frase al final repare por sí mismo la muerte ni el encubrimiento.

El poder utiliza la vergüenza

La amenaza contra Alberto desplaza la atención desde la denuncia hacia sus propios escritos. Los superiores saben que el joven teme la expulsión y la reacción familiar. Usan esa vulnerabilidad para que retire lo dicho. El mecanismo no necesita demostrar que su sospecha fuera falsa: necesita hacerle demasiado costoso mantenerla.

El silencio que consigue la dirección no es una prueba de tranquilidad. Es el resultado de una presión desigual. Un relato oficial puede parecer estable porque quienes podrían discutirlo recibieron amenazas o fueron apartados. La novela invita a examinar qué condiciones permiten hablar, no solamente qué palabras aparecen finalmente en un expediente.

El traslado de Gamboa completa esa enseñanza para los otros. Insistir puede perjudicar una carrera, mientras proteger la apariencia evita consecuencias. La institución comunica así qué conducta premia realmente. El lector puede comparar ese mensaje con sus principios declarados y reconocer que una cultura también se forma mediante los costos que asigna a cada decisión.

La ciudad continúa después del colegio

Los recuerdos y escenas exteriores muestran familias, diferencias de clase y oportunidades que no se distribuyen igual. El colegio concentra conflictos, pero no los inventa todos desde cero. Los alumnos llegan con aprendizajes sobre fuerza, dinero y reconocimiento. La ciudad ayuda a entender por qué una misma experiencia no tiene idéntico futuro para todos.

Alberto regresa a una vida con ventajas que facilitan apartar lo ocurrido. El Jaguar intenta construir otra etapa y se casa con Teresa. Esas continuidades no responden de una vez a la pregunta por el cambio. Una vida puede modificarse sin que el pasado haya recibido una reparación suficiente ni que las víctimas recuperen su voz.

Para leer La ciudad y los perros conviene seguir qué sabe cada personaje, qué puede decir y qué teme perder. La comparación vuelve visible el sistema de silencios. La novela plantea una responsabilidad que no termina en identificar a un agresor: también exige examinar a quienes convierten la verdad en un inconveniente y el prestigio en una razón para no escucharla.

Teresa conecta vidas que los cadetes conocen solo parcialmente. No es únicamente una recompensa en una disputa entre hombres. Las visitas y los recuerdos muestran una vida de la ciudad que el colegio no contiene ni explica por completo. Reconocer esa autonomía evita adoptar sin preguntas la manera en que cada muchacho la incorpora a sus deseos.

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Sobre este resumen y sus fuentes

Texto original para esta web, elaborado a partir de información bibliográfica y de la obra. No es una transcripción del video. Las interpretaciones son propuestas de lectura y las edades, orientativas. Los tiempos se calculan a unas 100 palabras por minuto. Catálogo del canal consultado el 14 de octubre de 2026.